Tu vida como la conocías... ya cambió.
Después de criar, trabajar durante años y sostener un matrimonio, aparece una pregunta silenciosa: ¿y ahora qué?
Ahí es donde te acompaño. Trabajo con mujeres que hicieron lo que debían, cumplieron sus roles y siguieron adelante durante años. Y que hoy sienten un vacío difícil de explicar.
“Fui con Morayma porque a mi edad comencé a sentir un vacío que me estaba volviendo loca. Después de sólo siete sesiones al fin conseguí darle un sentido a esta etapa que ahora estoy viviendo.”
— Isabel G., 55 años
Tal vez no sabes ponerlo en palabras, pero algo cambió dentro de ti.
Puede que te reconozcas en estos espejos: — Tus hijos ya crecieron y ya no te necesitan como antes. — El matrimonio que sostuviste durante años está cambiando… o terminando. — Sigues trabajando, pero sin la misma motivación de antes y te preguntas si realmente quieres seguir ahí. No es una crisis. No es inmadurez. No es ingratitud. Es una etapa de vida en la que los roles a los que te acostumbraste durante años dejaron de tener el mismo sentido para ti.
¿Qué hago ahora con el tiempo que me queda?
¿Quién soy si mis roles ya a nadie le importan?
¿Tiene sentido seguir viviendo igual solo porque “así ha sido siempre”?
Y aunque desde afuera todo “se vea bien”, muchas mujeres llegan aquí sintiéndose confundidas, cansadas o vacías. Y justo ahí es donde trabajo contigo. Pero OJO, no te voy a decir qué hacer. Lo que hago es ayudarte a mirar esta etapa confusa con claridad, para que encuentres el sentido de tu vida. Pero no de tu vida pasada, sino de la de ahora y de la que te queda por delante.
Para conseguir tu Sentido de Vida, haz click abajo.
Pero... ¿Qué es eso de "El Sentido de Vida"?
Cuando una persona encuentra sentido, deja de sentirse perdida, aunque su vida siga siendo imperfecta;
Vive con más calma, más coherencia y con la sensación interna de “sé por qué estoy aquí, hoy”.
Encontrar sentido no te quita los problemas, pero sí te quita la sensación de estar viviendo en vano.
Y eso cambia todo.
Y... ¿Quién rayos es Morayma Hernandez?
Yo soy Morayma (ya se que es obvio, pero bueno... yo soy yo)
Y no, no llegué aquí porque un día desperté iluminada ni porque quise romper con mi vida.
Porque ni soy monje ni vendí mi Ferrari.
Llegué porque hubo un momento en el que todo seguía funcionando —familia, trabajo, responsabilidades—
pero yo ya no quería seguir viviendo como autómata.
Y eso me confrontó con mis propias heridas.
Así que ahí, en ese entretejido de mis miedos y patrones, entendí algo brutal:
Mis heridas también habían tocado a quienes mas amo.
Y esa revelación me partió y me reconstruyó a la vez.
Me formé, estudié, viajé, lloré, solté y me conocí.
Finalmente entendí que el Autoconocimiento es una forma silenciosa de libertad.
Por eso acompaño como acompaño... porque ya pasé por ahí.
- Acompaño a personas que quieren propósito pero también estabilidad.
- Que quieren cambiar pero no destruir su vida.
- Que quieren conseguir su Sentido de Vida.
Y si tú estás en una etapa donde sientes un vacío inexplicable y te preguntas “¿Para qué estoy sintiendo esto? En serio… para qué?”
Vengo a ayudarte a ordenar lo que sientes, a ponerle sentido a esta etapa
y que lo que decidas hacer —sea lo que sea— se sienta más tuyo y menos impuesto.
Sin fórmulas.
Sin prisa.
Con los pies en la tierra.
Ajá Morayma, pero ¿Tienes algún ejemplo de qué pasa cuando encuentras el Sentido de tu Vida?
¡Te lo tengo!
Imagina que te despiertas todos los lunes con fastidio.
Vas a un trabajo que ya no te ilusiona y cuentas las horas para irte.
En sesión, no cambiamos tu trabajo.
Cambiamos tu "PARA QUÉ".
Empiezas a entender que ese sueldo hoy te da cosas concretas:
Independencia Económica
Tranquilidad
La posibilidad de pagar un curso para aprender algo que sí te emocione.
No es que ahora vas a amar tu trabajo.
Pero vas a dejar de odiarlo.
Y eso cambia tu día a día:
dejas de levantarse con rabia
dejas de arrastrar el cuerpo
empiezas a usar esa energía en algo que sí te nutre.
Eso es sentido.
Me divorcié después de 23 años de matrimonio. No fue un escándalo ni una tragedia, pero sí un vacío enorme. No sabía quién era sin ese hombre. Con Morayma no trabajé para "superar" el divorcio, sino para entenderlo. Sesión a sesión pude ver qué sentido tenía este cierre y qué me estaba pidiendo esta etapa nueva. No fue fácil, pero dejó de ser confuso. Ah! Ya tengo novio nuevo. El sentido funcionó...
— Laura M., 52 años